A orillas de tu cama,
a orillas de tu instinto,
al borde de lo inimaginable...
contemplas la luna tras los cristales,
tu mente dirige un disparo al vacío...
un estruendo en mi piel
y aparezco ahí... a orillas del deseo.

Cubierto el fruto de mi apetito
con los ropajes de cama;
escondido el morbo en tu sonrisa,
dibujando neblina rosa tus ojos...
reflejado así en mis ojos te contemplo;
un estruendo en mi piel
y mis manos respirando en tu cama.

Caen mis labios al abismo
llegan a su primer destino dorado
se pasean por tu amplia frente
resbalan por tu faz de encanto
conquistan tus mejillas inquietas;
un estruendo en mi piel.

La noche a media luna
un suspiro indiscreto muere tras otro
mis besos cerraron tus ojos
y canta la agonía de tu desnudo cuerpo...
mis ojos deleitan mi fantasía;
un estruendo en mi piel
y mi cuerpo susurrándote desenfreno.

Avanzo con decisión trascendente
diviso un valle de fuego encendido
mis manos abriendo camino al furor,
un estruendo en tu piel morena
y un susurro devorado por la noche extasiada.

Un ramillete de suspiros y delirio
tus manos escalan por mis piernas ahora
navegan presurosas al puerto y al faro
dibujan compulsivas el sabor de sus anclas
desgarran sin piedad la delicia del placer...
un estruendo que desbarata tu cama
y tus manos recorriendo mi sexo despierto.

Carrusel de caricias mi alma estremecen
regalan tus manos fantasías carnales
gemidos candentes murmura mi todo
cálida y tibia la humedad de tus labios
y tu lengua deslizándose por mis bordes ardientes...
un estruendo ilumina la habitación.

Elevadas las ganas de morir en un solo ser
los cuerpos desnudos funden su sentir
nuestro cubil desprende aroma a deseo
un estruendo más regalan tus ojos al mirar los míos
y en movimientos de cadera el cielo bajas para mí.

Tu mirada, cándida águila, persigue la mía
y empuja mi naturaleza sobre aquella quejosa cama;
tu sonrisa pícara sobre mi vista perdida
y sentada en tu cintura juego...
un estruendo pasará por nosotros cuando aciertes
creímos un estruendo... un estruendo fue poco.

Parece de pronto que el tiempo se ha esfumado
cuánto habrá tardado mi boca en alcanzar la tuya;
tu respiración ceñida, presurosa, quejumbrosa
copia la prisa de nuestros movimientos...
el estruendo final... nuestros cuerpos son sólo placer
y la mitad de mi vida viajando a tu cuerpo.

La desfigurada cama nos permite el descanso
mi carita pegada a tu pecho acompaña un suspiro
no hay fuerza creada que pueda separarnos ahora
“Te Amo”... frase tímida y complacida regalamos
han pasado cinco respiros... un gesto de unión total...
mi pierna, tímida aún, pasa por entre las tuyas
y llegamos a orillas de tu cama... otra... y otra vez más.