Desperte esta mañana,
pensando como era tu cara.
Sintiendo el calor de tus manos
tan suaves, te veo en las ventanas
y en el mar, en las miradas vacias de sueños,
en las bocas desiertas de besos.
Y ya no queda nada como vos,
que me derrita como nieve al sol,
te resucito en cada palabra,
te crucifico en cada nostalgia.
Tu sonrisa me abrigo en mitad de mi noche,
y yo, me senti segura de nuevo,
sintiendo tu olor en el aire vacio
de tu presencia de entonces.
Al verte sonriendo en los pies
de mi cama, el alivio me lleno
el alma derribada de esperanzas.
Me hice pequeña, senti la magia perdida,
te conte el cuento que te gustaba mil veces,
me dormi en tu pecho, hueco perfecto
que me preservaba de tanta humanidad.
La luz de tu mirada me ilumuno de repente,
mi cuerpo fue tuyo una vez mas,
y la muerte me encontro llorando
cuando entendi que solo habia sido un sueño.