A veces la muerte no entiende de codigos, se empeña en llevarse almas que valgan la pena, se pone mas fria de lo que es y despoja a quien sea del ser querido con tal de tener su alma.
Eso fue lo que paso con Rodrigo, un ser totalmente noble, tan noble que antes de despedirse, dono sus organos sabiendo que ya no habia vuelta atras.
Lucho varias horas con ella, pero, esta vez, la muerte fue la vencedora.
Yo, por mi parte, no creo mucho en la muerte, y se, que a lo mejor, lo que paso es que el cielo se quedo sin angeles, y por eso, Rodrigo, hoy esta sentado en una nube bien blanca, tan blanca como sus dientes, que se mostraban brillantes en cada sonrisa.
Aca quedamos los que lo vamos a extrañar por mucho tiempo, un hijo que se le parece y muchas historias de gente que lo adoraba.
Se fue muy temprano, dejando sus huellas, dejando llantos incesantes, dejando una parte de el por algun lado.
En el aire, queda su sonrisa, en el alma quedan sus palabras, las mas sabias, las mas duras"quiero ser util".
Y vayua que lo fujiste, te extrañamos, te amamos y un dia, tal vez no muy lejano, nos veremos de nuevo.
Gracias a todos por las plegarias, esta vez, no pudieron ganarle a la muerte.