"Voy a cuidarte, aferrate a mi, soy tu isla en el medio de la nada"
Diciendo estas palabras, tomaste mi mano, me miraste y yo me deje seducir.
Nos dejamos llevar, con tu boca besando las heridas,trepando por tu espalda sin miedo a nada, creamos con segundos un siglo de caricias, susurrandole palabras a la luna, navegando en el oleaje de tus sabanas.
Mis manos dejaban en tu pecho, marcadas a fuego huellas casi imperceptibles, quebrando con caricias las puertas de tu cielo.
Embrujamos el aire con el perfume de lo prohibido, con tus manos acariciando sensaciones encontradas, haciendo la ecuacion mas perfecta, desafiando a los astros, dejando caer el sol en tu cama esa noche.
Escapamos al tiempo, que solo atina a miranos desconcertado, emergiendo los sudores desde el centro del alma, cerando asi, un sabor agridulce en este banquete de sonidos.
Caminando por la cuerda floja, me tomaste de la mano, ordenando las fichas de este tablero desordenado.
Pintando tu cuarto de sonrisas, la misma de la que te quedaste colgado apenas me viste, dejando en ella millones de palabras.
Buscando las estrategias, tomando de mi boca el vino de la vida, decifrando los mapas que me llevan de nuevo a tus besos.
Sonrientes, rendidos, asi nos encontramos en la mitad de la noche, sabiendo que creimos todo, cuando en realidad, yo no creo mas en nada.
Al despertar, fue tu cara sonriente la que me observaba, esperando que los ojos que tanto adulaste, se abrieran y te dieran las palabras que nunca llegarian, solo atine a leventarme con movimientos suaves, desafiando al destino, me fui, aun cuando me pedias que me quede, cerrando puertas que jamas volveran a abrise, sabiendo que la magia dura solo una noche, bajo los hechizos de la luna, dejando mis huellas en tu colchon, en tu boca, en tu cuerpo.